Eliminación de lunares en el valle de Phoenix

¿Qué son los lunares?

Los lunares son pequeños bultos en la piel de color café o negro. Generalmente tienen forma redonda u ovalada y pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. Su textura puede variar: pueden ser lisos o rugosos, planos o elevados, y presentarse de manera aislada o en grupo. Se forman cuando las células que producen el pigmento de la piel, llamadas melanocitos, se agrupan en una zona en lugar de distribuirse de manera uniforme. Por lo general, los lunares son de tamaño pequeño y miden menos de 1 centímetro.

¿Por qué aparecen nuevos lunares?

Los lunares son muy comunes. La mayoría aparecen en la infancia y la adolescencia, aunque también pueden presentarse en la edad adulta. En personas de piel clara es habitual tener una mayor cantidad de lunares, generalmente entre 10 y 40, lo cual se considera normal. A medida que una persona crece, los lunares también pueden cambiar: algunos aumentan de tamaño, otros se oscurecen o se aclaran. Estos cambios suelen ser normales y, en la mayoría de los casos, no representan un problema de salud. Con el paso del tiempo, incluso pueden desaparecer de forma natural.
Es importante saber que los lunares pueden variar entre sí, incluso en una misma persona, en tamaño, forma y color. Algunos pueden tener vello y presentar cambios lentos a lo largo de los años. Además, pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo: en el cuero cabelludo, entre los dedos, en las palmas de las manos, las plantas de los pies o incluso debajo de las uñas.

¿Es siempre necesario eliminar los lunares?

La mayoría de los lunares son inofensivos. Sin embargo, cambios en su tamaño, forma, color o textura pueden ser una señal de alerta. En adultos, la aparición de nuevos lunares o modificaciones en los ya existentes puede indicar la presencia de melanoma, el tipo más agresivo de cáncer de piel. Detectado a tiempo, el melanoma tiene altas probabilidades de tratamiento exitoso.

Señales de que podría ser necesaria la evaluación o extirpación de un lunar:

  • Un cambio en un lunar o la aparición de uno nuevo suele ser uno de los primeros signos de alerta.
  • Si notas que un lunar crece, pica, sangra o presenta cualquier cambio, es importante acudir a valoración con uno de nuestros dermatólogos lo antes posible.

Concertar una cita

Tanto si desea recibir tratamiento para una afección cutánea como para un procedimiento estético, puede estar seguro de que será tratado con atención profesional y personal por uno de nuestros expertos en el cuidado de la piel. No dude en llamarnos al (480) 556-0446 o déjenos un mensaje en línea utilizando nuestro Contacte forma.

Señales a observar en los lunares

En algunos casos, los lunares pueden presentar síntomas como dolor, comezón, descamación o sangrado. Es fundamental observarlos constantemente para detectar cualquier cambio a tiempo. 

 

Se recomienda realizar una revisión visual mensual de todo el cuerpo, incluyendo zonas poco visibles o no expuestas al sol, tales como el cuero cabelludo, las axilas y la planta de los pies. Algunos lunares tienen mayor probabilidad de volverse cancerosos. Hay que prestar atención a los siguientes casos:

  • Nevos congénitos. Lunares presentes desde el nacimiento. A mayor tamaño, mayor es el riesgo de desarrollar cáncer de piel.
  • Nevos displásicos o atípicos. Suelen ser más grandes de lo habitual, con forma irregular y variaciones de color (centros más oscuros y bordes irregulares o más claros).
  • Alta cantidad de lunares. Las personas con 50 o más lunares tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel.

Ante cualquier duda o cambio, es recomendable acudir con un dermatólogo para una evaluación oportuna.

Cómo detectar el cáncer de piel en los lunares

Puedes utilizar la regla ABCDE, recomendada por la Academia Americana de Dermatología, como guía para identificar cambios sospechosos en un lunar:
  • A = Asimetría: Una mitad del lunar no coincide con la otra mitad en forma, tamaño o color.
  • B = Frontera: Los bordes son irregulares, difusos o poco definidos.
  • C = Color: El color no es uniforme; puede incluir tonos marrones, negros, rojizos, blancos o azulados.
  • D = Diámetro: Generalmente supera los 6 mm (aproximadamente el tamaño del borrador de un lápiz), aunque puede ser más pequeño.
  • E = Evolución: El lunar cambia con el tiempo en tamaño, forma, color o presenta síntomas nuevos.
Si te identificas con alguna de estas características, es importante acudir a valoración con un dermatólogo lo antes posible. Un especialista puede determinar si se trata de un lunar benigno o de un posible cáncer de piel. Si es necesario, se puede realizar una biopsia para su análisis o proceder a su extirpación.

¿Cuándo deben extirparse los lunares y cómo se hace?

La mayoría de los lunares no requieren tratamiento. Sin embargo, un dermatólogo puede recomendar su extirpación si resulta molesto (por ejemplo, por el roce con la ropa), por motivos estéticos o si presenta características con potencial de riesgo. En la mayoría de los casos, la extirpación se realiza en una sola consulta de forma rápida y segura. Ocasionalmente, puede ser necesario acudir a una segunda visita.

Procedimientos más comunes:

Escisión quirúrgica: Se elimina completamente el lunar. La muestra se envía a análisis para descartar la presencia de células cancerosas. En caso de detectarse alguna anomalía, el especialista informará al paciente.

Afeitado quirúrgico:

Se utiliza una herramienta especializada para retirar el lunar desde la superficie de la piel. En la mayoría de los casos, el tejido también se analiza en laboratorio para descartar células cancerosas.
¿Por qué no eliminar un lunar en casa? Aunque pueda parecer sencillo, no se recomienda intentar retirarlo por cuenta propia por varias razones:
  • Riesgo de cáncer de piel: Si el lunar es maligno, podrían quedar células cancerosas en la piel e incluso diseminarse.
  • Cicatrices: La eliminación inadecuada puede causar marcas permanentes.
  • Infecciones: Los dermatólogos utilizan técnicas y material estéril para minimizar este riesgo.
Después de eliminar el lunar, la piel cicatriza gradualmente. Si el lunar vuelve a aparecer, es importante acudir nuevamente con un dermatólogo, ya que podría ser una señal de alerta.

Agenda tu cita y dile adiós a los lunares incómodos

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